viernes, 17 de enero de 2014

Un día de estos...

Ves cómo es mucho mejor el vino...
El sabor es sutil, el efecto impertinente y la sensación perdura. Las sonrisas se aplastan delicadas sobre los labios y las miradas súbitamente parecen menos locas.
Ves cómo es mejor estar ebrio cuando no extrañas, cuando no tienes nada que perder; cuando no hay heridas que sanar, ni costras que arrancarse.

Un día ven y róbame el aliento mientras callas los gritos de mi boca con tus labios. Un día ven y arráncame con las uñas las lágrimas que se me quedaron como femas en mis pulmones atoradas.
Un día que tengas el valor ven y tómame como el vino en un vaso. Sin elegancia ni permiso, sin ceremonia, ni apariencias. Tómame de un trago, bébeme y hazme eterna en tus brazos…
Mi mamá dice que soy terca y escandalosa, siempre he sido así, de esas que se quedaban solitas cortando flores o comiendo peras sin lavar. 
Enseñando los calzones sin querer, olvidando que las niñas se deben sentar bien. 
Sin pinta clara para ser escritora, de sueños extraños y susurros de la nada. 
Acariciando las paredes, jugando con una ramita de árbol, trayendo a mí, recuerdos de lugares que no conocía, inventando un lenguaje que me ayudara a expresarme mejor. 
Siendo feliz mientras la luz del sol se colaba entre las rendijas de mis dedos, mirando al cielo siempre. 
Y entonces vuelvo al principio, desenredo las cosas en mi mente y me encuentro, sentada como siempre, jugando con mis pies, inhalo hondo tres veces y vuelvo a ser feliz. 

Lluvia fresca en mis manos, hierba verde en mis pies, juntando las pieza de mi rompecabezas, acomodando mis entrañas para volver a correr

Lo que es para mi...

Y dime mi amor
¿Me concedes esta y mil vidas más para morir a tu lado?…
Te quiero, te quiero de susurros bajos, de secretos al oído.
Te quiero de latidos fuertes y suspiros profundos.
Te quiero de atardeceres rojos y madrugadas tibias.
Te quiero de ojos cerrados y brazos abiertos.
Te quiero sin tiempo, te quiero de locura, te quiero de “hoy no te vayas, quédate conmigo”.
Te quiero cuando no lo digo, cuando tontamente supongo que lo sabes, te quiero cuando eres terco, cuando estas triste, cuando entras en drama.
Te quiero cuando no hablas, cuando miras de reojo.
Te quiero cuando eres libre y mio.
Te quiero cuando te siento bajo mi piel, cuando tu mirada me desnuda.
Te quiero por lo que eres, por lo que significas para mi..